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Museo del txokolate, la historia dulce de la gastronomía vasca

Un museo que cuenta la tradición familiar unida al dulce

Rafa Gorrotxategi nos muestra en su museo del chocolate una amplia colección de chocolateras procedentes de América y Europa, molinillos de madera, jícaras de porcelana y mostacheras. Morteros, grandes molinos y molinillos, tostadoras, tahonas y refinadoras, moldes, balanzas y otros utensilios de colecciones privadas o que ha ido adquiriendo Rafa Gorrotxategi a lo largo de los últimos treinta años.

Rafa Gorrotxategi

Rafa Gorrotxategi es la tercera generación de la Familia Gorrotxategi. Trabajó con su padre José Mari Gorrotxategi y se formó en confiterías de gran prestigio, entre las que se encuentran tres de las mejores del mundo en Pastelería y Chocolatería: Antonio Escribá (El Mago del Chocolate) en Barcelona, Robert Linxe de la Maison du Chocolat en Paris y Pastelería Totel de Paco Torreblanca en Elda (Alicante).

Rafa Gorrotxategi

Este fabuloso museo ofrece un recorrido por la evolución histórica de la elaboración del chocolate. Una historia que cuenta con más de cinco siglos de vida. Durante la visita se pueden descubrir metates y toda clase de herramientas primitivas, algunas de ellas precolombinas.

Como rincón especial, destaca el obrador reacondicionado de Juan Ignacio Garmendia, uno de los primeros obradores eléctricos que hubo en el País Vasco. La visita finaliza con el visionado del documental ‘Txokolatea’ en un espacio anexo al museo donde se imparten talleres, catas y degustaciones de chocolate.

Un museo lleno de curiosidades

Enamorado del chocolate y de su historia, durante más de 30 años ha ido adquiriendo una espectacular colección de enseres, que ahora nos muestra en su museo del chocolate.

El Museo

Este fabuloso museo ofrece un recorrido por la evolución histórica de la elaboración del chocolate. Una historia que cuenta con más de cinco siglos de vida. Durante la visita se pueden descubrir metates y toda clase de herramientas primitivas, algunas de ellas precolombinas.

Como rincón especial, destaca el obrador reacondicionado de Juan Ignacio Garmendia, uno de los primeros obradores eléctricos que hubo en el País Vasco. La visita finaliza con el visionado del documental ‘Txokolatea’ en un espacio anexo al museo donde se imparten talleres, catas y degustaciones de chocolate.

Zona de cerería

Antes de que llegara el cacao a nuestra tierra, el oficio que luego pasó a ser de confitero-txokolatero, era el de cerero y el trabajo consistía en hacer velas con la cera de las colmenas.

En todos los caseríos había colmenas y la abeja era un animal muy respetado y querido. Cuando fallecía algún miembro de la familia, el que era cabeza de familia iba a las colmenas a dar el parte del fallecimiento y se les pedía a las abejas que trabajaran mucho para hacer muchas velas porque el difunto necesitaba luz para el nuevo camino. Una vela debía estar encendida durante 2 años día y noche.

Zona de metates

Su nombre proviene del náhuath “metlatl”, que significa “piedra de moler”. Es una pieza de piedra, muchas veces de origen volcánico, que consta de dos partes: una es con forma rectangular con tres o cuatro patas (aunque también hay algunos sin patas) y otra con forma cilíndrica, de rodillo, “metla pilli” (la mano).

Se utilizaba para moler alimentos, cacao, cereales, maíz, semillas, etc. hasta incluso para moler y preparar arcilla.

Zona de molinos y morteros

Desde sus inicios, el txokolate se ha tomado bebido y un poco espeso. Para espesar esta bebida se ponía harina de trigo o de arroz. Éste es un molino manual.

Zona tostadores

Para hacer txokolate, el cacao siempre se ha tostado. Es uno de los procesos más importantes para el desarrollo de un buen aroma y buqué. En México y en otros países de América, tostaban las habas de cacao sobre unas bandejas de barro, “comal”; en su parte inferior había una brasa de leña para calentar.

Tanto en este sistema, como en los que veréis a continuación, es necesario mover el cacao continuamente para que no se queme.

Zona obrador de chocolate de Ignazio Garmendia

La familia Garmendia era oriunda de Abaltzisketa. Empezaron a trabajar con el txokolate en el año 1880, con un sistema artesano y manual. En el año 1920 lo pusieron en marcha de forma eléctrica. Era un obrador moderno y bien preparado para aquella época.

La elaboración comenzaba con un moderno tostador, traído de Barcelona, en el que, en la misma pieza, se tostaba el cacao y por un sistema interno, caía a la parte inferior donde se agitaba y se enfriaba con aire. A continuación, este cacao pasaba a la descascarilladora eléctrica, que procedía a cortar y separar la piel. Una vez estos nibs de cacao quedaban limpios de piel, pasaban al molino, también eléctrico, que molía el cacao y éste, ya licuado entraba dentro de la mezcladora. En la mezcladora eléctrica, que se calentaba con resistencias, se mezclaban todos los ingredientes: cacao, azúcar, harina y canela.

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